En nombre de la libertad: un análisis de la obra El Cuento de la Criada
Cuando analizamos los antecedentes que han llevado a una entidad a tomar una serie de acciones históricas que resultan determinantes para una sociedad, un país, una comunidad, entre otros, la justificación de dichas acciones en muchos casos tienen como máxima la libertad. De allí que sea tan familiar, la frase "en nombre de la libertad", y esto es de sumo significativo porque aun con todo lo abstracto que envuelve a dicho concepto, ¿qué cosa ha inventado el hombre que sea más importante para sí que la libertad?
*Ahora bien, en muchas ocasiones esas decisiones en mombre de la libertad que inicialmente afirmaban o parecían partir de la protección y garantía de la libertad para el bienestar de los ciudadanos terminan vulnerándola, limitándola y, en casos más extremos, de facto eliminándola, aunque en ninguno de los casos (especialmente el último) sea aceptando formalmente. Ante tales situaciones, tendría sentido que un ciudadano sintiéndose víctima de un engaño se pregunte, ¿de qué libertad estamos hablando? ¿Qué libertad me están garantizando? o ¿Dónde está mi libertad?
*Pero qué pasa cuando esas decisiones terminam vulnerando, limitando y en xasos más extremos de facto eliminándola?
¿Es esto mismo lo que se preguntaron las mujeres que forman parte del "imaginario" mundo de El cuento de la criada?
¿Qué clase de libertad recordaba nuestra protagonista?
Entre la libertad de y la "libertad para"
En una escena la tía Lydia, (una profesora encargada de la reeducación de las criadas menciona que antes las mujeres tenían libertad de pero que ahora tienen libertad para". Brindando un poco de comtexto, resulta que nuestra protagonista está teniendo un momento de saudade, está recordando con profundo sentimento aquellos momentos tan cotidianos como lavar su ropa, como la ropa misma, como el dinero que usaba para ir a la lavandería, dinero que era suyo, pues era el.pago de su trabajo, pues ella trabajaba.... En ese momento echaba de menos su libertad, parecían memorias de algo que no creía haber vivido, pero era ella, esa imagen y recuerdos dispersos eran estractos difusos de su vida hacía pocos años. Pues bien, para compensar la pérdida de todo para la obtención de nada, era necesario para el Estado crear un discurso reivindicativo de la libertad, de modo que se asegurara que esta no se había perdido. Así, la justificación brindada ante lo que ella añoraba, es que antes tenían la libertad de, pero ahora tenían la libertad para". ¿A qué se referian con esto?
Margaret no desarrolla explícitamente una explicación detallada usando dichos términos aparentemente opuestos.
Pero el desarrollo de la obra nos permite desentrañar lo que posiblemente se quiera dar a entender con tal distinción.
Hay dos momentos en la historia el pasado, que representa la primera libertad, y el presente que representa la segunda y verdadera libertad dentro de los parámetros de la nueva nación.
La libertad de en la novela, es una libertad donde los agentes son hacedores de su propios actos, los causan, los procuran, los asumen (en algunos casos, ¿no?). Ocurre que, hasta aquí, coincide con la libertad para, en la que los agentes también son hacedores de su propia libertad. Sin embargo, en la libertad de las personas no condicionan sus actos ni su voluntad a causa de la de alguna entidad mayor a sí mismo. Llámese Dios, Estado... Y esto hace toda la diferencia. La libertad de no se sustenta necesariamente por motivos religiosos y/o políticos ni por ningún otro tipo de entidad en la que mi libertad sólo pueda ser en la medida en que mis acciones o la realización de la misma. En la libertad para ocurre lo contrario, aquí la perspectiva de la libertad es como necesidad En esta aunque soy un agente libre de acción sólo he de ser libre, o dicho de otro modo, soy libre para sólo si cursos de acciones tienen como propósito la realización de esa libertad mayor. Pensemos en el libre albedrío cristiano. Dentro de este concepto ¿somos libres porque podemos hacer lo que nos plazca sin oposición alguna? ¿O somos realmente libres cuando aceptamos el propósito divino que nuestra presencia en la tierra tiene para la voluntad divina? Desde esta perspectiva, la libertad de es mera apariencia. Es una secuencia de acciones que obedecen a deseos egoístas donde no hay un reconocimiento del propósito natural de las cosas.
Entre la anarquía y el propósito natural
En el Cuento de la Criada, Margareth muestra como en G. considera esta antigua libertad desde un lente extremo: es una libertad sin límites, carente de reglas y, por tanto, es obligaciones.
Dentro de estas coordenadas este tipo de libertad sólo es aparente, no es real..
Sin embargo, resulta que hay una distinción importante está segundo modo de libertad que Margareth menciona aquí tiene un sentido religioso político.
En este caso,
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